Regar con las flores es regar con savia de árbol, es como respirar ese veneno que es la vida, una máquina de destruir. Sin embargo, para los que estamos vivos, estos pequeños y sabrosos seres vegetales son nuestra propia vida, la belleza, la juventud, el lavanda borboteando nuestra sien mostrando una realidad paralela, brillando en el cielo como la estrella del norte. Y pese a esto, la peña tan tosca y absurda las va pisoteando por ahí como si tal cosa, pese a verlas. Cuan triste destino. La flor de primavera mató la flor primaveral. Y mientras el tiempo sigue tal que oscuridad persiste (by me).
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Y sin embargo aquí estamos chavales! Hale, salid a jugar!
divendres, 9 d’abril del 2010
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