Este bicho unipinzado es un excelente ejemplar de molusco ficticio que muestra una curiosa estructura que se asemeja al comportamiento humano natural (siempre hablo de lo mismo, que rollo, el problema de pensar solo a lo grande). Tiene una gran pinza y otra chiquita. Una gran coraza delante y una parte blanda atrás. Es el colmo de la vergüenza, se camufla en su carcasa y mantiene desprotegido su interior, y da una imagen diferente a la que realmente pose. Sus segmentos parecen maquillaje o una máscara. Y eso es exactamente lo que los terráqueos semiracionales hacen por doquier; hay que recordar que su estado evolutivo es limitado con respecto a otras especies, como dicen ellos, extraterrestres.
Las metáforas con bichos y cosas están bien por que se ven las cosas desde un punto de vista ajeno al submundo al que se pertenece, y aunque la vista engaña, nos hacemos una idea de lo que realmente enontraremos en nosotros y en todas las cosas, que están intrínsecamente conectadas.
dilluns, 12 d’abril del 2010
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)
Jajaja que tonto el que ha escrito la entrada ya que posee va con dos e
ResponEliminaQue tonto tu mismo que comentas tus propios comentarioes y entradas retrasado.
ResponEliminaEstoy de acuerdo con ambos.
ResponElimina